divendres, 4 de març de 2016

Estrés y Ansiedad. Círculo Vicioso.




Cuando hablamos de estrés nos referimos al estado de activación que se produce tanto por demandas externas como por demandas internas. Es decir, cuando en el trabajo nos piden un informe más cada día o cuando nosotros nos planteamos hacer un cuadro más cada semana.

De acuerdo, pero eso es estrés? O es algo más?

Claro, eso es sólo una tarea más a realizar que viene encargada desde afuera (informe-trabajo) o desde dentro (cuadro-ocio personal y voluntario) pero si yo puedo realizar estas tareas sin ningún problema… estaría generándome estrés?

Supongo que todos convendremos en que NO.

Pero si por el contrario esta demanda es para nosotros algo muy difícil o inasumible... qué pensáis?

Pues SI, todos los que pensáis que supondría una tarea estresante estaríais en lo correcto.
Así que el tercer componente es la percepción o evaluación que tengamos de la nueva actividad en términos de eficiencia.
Esta evaluación de la eficiencia viene mediada por la diferencia entre la posibilidad real de ejecutar la tarea y la percibida.
En el cajón de posibilidad real tendríamos que tener, entre otros conceptos los siguientes, la disposición efectiva del tiempo necesario para realizar la tarea con calidad y las habilidades necesarias para realizarla.
Así que si yo no dispongo del tiempo y/o de las habilidades para hacer “X” entonces empezaré a tensionarme, estirarme, estresarme.
Bien, como se pueden imaginar estirar una cosa no significa necesariamente romperla, porque se puede estirar para hacerla más grande (si no que le pregunten a Mesi y tantas otras personas que gracias a la ciencia médica han podido crecer unos centímetros y ser totalmente funcionales).
Según lo anterior podemos encontrar un estrés que nos gaga mejorar  porque activaremos nuestros mecanismos de adaptación superando el reto y un estrés que nos empeore porque nos conducen a la ruptura y el fracaso.

La siguiente pregunta que nos deberíamos hacer es si esto es así con un sólo fracaso. La respuesta es que es una cuestión de acumulación, es decir, cada uno puede aguantar una cantidad de estrés sin deteriorarse y esta cantidad de estrés es diferente para cada uno.

Bien, y la ansiedad qué papel juega en todo esto?

Recordemos que la ansiedad se produce cuando se anticipa un miedo, en nuestro ejemplo, cuando vemos al jefe que nos encargó el informe de más o cuando pensamos en hacer un cuadro de más.
Imaginemos que dichas tareas nos estresaron y no las acabamos o se hicieron mal y nos hicieron sentir como unos inútiles y generaron un gran malestar, entonces cada vez que alguna cosa nos recuerde a ellas, lo más probable es que se active una ansiedad y un nerviosismo que nos pondrá en estado de alerta cuando muy probablemente objetivamente no haya tal peligro, y lo que es peor que al estar más atentos a ese nuevo peligro que a las tareas presentes, empecemos a bajar el rendimiento en lo que estamos realizando produciéndose, así, más estrés.

Simplifiquemos el sistema:
Una demanda interna o externa que genera estrés y fracaso produce ansiedad anticipatoria que genera más estrés y probablemente más fracaso.
Estrés y ansiedad se alían en un círculo vicioso.

Y qué podemos hacer?

Obtener un conocimiento más realista de nuestras habilidades en términos de fortalezas y debilidades. Ponernos a prueba de forma objetiva realizando pequeños experimentos que no nos comprometan y que sean de dificultad creciente. Así nos iremos aproximando a nuestro nivel real de desempeño.
En nuestro ejemplo, en vez de un cuadro más, un esbozo más, e ir graduando la tarea en varias fases. En el ejemplo del informe de trabajo, sin necesidad que el jefe pida empezar otro informe de más, de los que están pendientes empezar uno por la primera tarea del mismo.

– Si realizamos el primer punto también podremos saber más sobre el tiempo real necesario del que disponemos, al igual que al descomponer las tareas en tareas más simples ver si podemos mejorar la efectividad de alguna de las secuencias, dedicando así menos tiempo.

– Respecto a la ansiedad anticipatoria, deberíamos de estar más atentos a nuestros pensamientos y nuestras emociones para detectar cuando se está activando la ansiedad, cuando la detectemos deberíamos de parar toda actividad que estemos realizando para pasar a identificar la fuente real de ansiedad en el momento presente. Es decir, de todo lo que está pasando ahora qué es un peligro para mi. Si se encuentra un peligro abordarlo en el momento, por ejemplo, si hay fuego activar alarma de incendio y poner en practica el protocolo anti-incendios.
Si no se haya peligro inminente priorizar las tareas a realizar siempre realizando primero la más importante y después las urgentes.

Hemos presentado sólo unas posibles soluciones para abordar el círculo vicioso de perdición estrés y ansiedad, que puede producir efectos nefastos a nivel fisiológico, psicológico y social que iremos abordando en siguientes artículos.

Para finalizar sólo recordaros que desde la perspectiva breve estratégica se analizan las soluciones intentadas y disfuncionales para ,mediante diferentes estrategias, romper el círculo vicioso y poder instaurar una solución adaptativa.

David Campos.
Psicólogo de terapiabreu.net

 







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Estrés y Ansiedad. Círculo Vicioso.




Cuando hablamos de estrés nos referimos al estado de activación que se produce tanto por demandas externas como por demandas internas. Es decir, cuando en el trabajo nos piden un informe más cada día o cuando nosotros nos planteamos hacer un cuadro más cada semana.

De acuerdo, pero eso es estrés? O es algo más?

Claro, eso es sólo una tarea más a realizar que viene encargada desde afuera (informe-trabajo) o desde dentro (cuadro-ocio personal y voluntario) pero si yo puedo realizar estas tareas sin ningún problema… estaría generándome estrés?

Supongo que todos convendremos en que NO.

Pero si por el contrario esta demanda es para nosotros algo muy difícil o inasumible... qué pensáis?

Pues SI, todos los que pensáis que supondría una tarea estresante estaríais en lo correcto.
Así que el tercer componente es la percepción o evaluación que tengamos de la nueva actividad en términos de eficiencia.
Esta evaluación de la eficiencia viene mediada por la diferencia entre la posibilidad real de ejecutar la tarea y la percibida.
En el cajón de posibilidad real tendríamos que tener, entre otros conceptos los siguientes, la disposición efectiva del tiempo necesario para realizar la tarea con calidad y las habilidades necesarias para realizarla.
Así que si yo no dispongo del tiempo y/o de las habilidades para hacer “X” entonces empezaré a tensionarme, estirarme, estresarme.
Bien, como se pueden imaginar estirar una cosa no significa necesariamente romperla, porque se puede estirar para hacerla más grande (si no que le pregunten a Mesi y tantas otras personas que gracias a la ciencia médica han podido crecer unos centímetros y ser totalmente funcionales).
Según lo anterior podemos encontrar un estrés que nos gaga mejorar  porque activaremos nuestros mecanismos de adaptación superando el reto y un estrés que nos empeore porque nos conducen a la ruptura y el fracaso.

La siguiente pregunta que nos deberíamos hacer es si esto es así con un sólo fracaso. La respuesta es que es una cuestión de acumulación, es decir, cada uno puede aguantar una cantidad de estrés sin deteriorarse y esta cantidad de estrés es diferente para cada uno.

Bien, y la ansiedad qué papel juega en todo esto?

Recordemos que la ansiedad se produce cuando se anticipa un miedo, en nuestro ejemplo, cuando vemos al jefe que nos encargó el informe de más o cuando pensamos en hacer un cuadro de más.
Imaginemos que dichas tareas nos estresaron y no las acabamos o se hicieron mal y nos hicieron sentir como unos inútiles y generaron un gran malestar, entonces cada vez que alguna cosa nos recuerde a ellas, lo más probable es que se active una ansiedad y un nerviosismo que nos pondrá en estado de alerta cuando muy probablemente objetivamente no haya tal peligro, y lo que es peor que al estar más atentos a ese nuevo peligro que a las tareas presentes, empecemos a bajar el rendimiento en lo que estamos realizando produciéndose, así, más estrés.

Simplifiquemos el sistema:
Una demanda interna o externa que genera estrés y fracaso produce ansiedad anticipatoria que genera más estrés y probablemente más fracaso.
Estrés y ansiedad se alían en un círculo vicioso.

Y qué podemos hacer?

Obtener un conocimiento más realista de nuestras habilidades en términos de fortalezas y debilidades. Ponernos a prueba de forma objetiva realizando pequeños experimentos que no nos comprometan y que sean de dificultad creciente. Así nos iremos aproximando a nuestro nivel real de desempeño.
En nuestro ejemplo, en vez de un cuadro más, un esbozo más, e ir graduando la tarea en varias fases. En el ejemplo del informe de trabajo, sin necesidad que el jefe pida empezar otro informe de más, de los que están pendientes empezar uno por la primera tarea del mismo.

– Si realizamos el primer punto también podremos saber más sobre el tiempo real necesario del que disponemos, al igual que al descomponer las tareas en tareas más simples ver si podemos mejorar la efectividad de alguna de las secuencias, dedicando así menos tiempo.

– Respecto a la ansiedad anticipatoria, deberíamos de estar más atentos a nuestros pensamientos y nuestras emociones para detectar cuando se está activando la ansiedad, cuando la detectemos deberíamos de parar toda actividad que estemos realizando para pasar a identificar la fuente real de ansiedad en el momento presente. Es decir, de todo lo que está pasando ahora qué es un peligro para mi. Si se encuentra un peligro abordarlo en el momento, por ejemplo, si hay fuego activar alarma de incendio y poner en practica el protocolo anti-incendios.
Si no se haya peligro inminente priorizar las tareas a realizar siempre realizando primero la más importante y después las urgentes.

Hemos presentado sólo unas posibles soluciones para abordar el círculo vicioso de perdición estrés y ansiedad, que puede producir efectos nefastos a nivel fisiológico, psicológico y social que iremos abordando en siguientes artículos.

Para finalizar sólo recordaros que desde la perspectiva breve estratégica se analizan las soluciones intentadas y disfuncionales para ,mediante diferentes estrategias, romper el círculo vicioso y poder instaurar una solución adaptativa.

David Campos.
Psicólogo de terapiabreu.net

 







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